¿CHILE APOYA CON TANQUES LA GUERRA RUSO UCRANIANA?

Por PATRICIO LE CERF V.

Licenciado en Historia y Magíster en Ciencias Políticas con mención en Relaciones Internacionales

Pontificia Universidad Católica de Chile


El pasado noviembre circuló en ciertos portales de noticia y redes sociales que Chile estaría en conversaciones para venderle tanques a Alemania para luego transferirlos a Ucrania, apoyando frontalmente a una de las partes del conflicto que desangra el este de Europa desde 2022.

¿Fue cierto u fue otro caso más de fake news?

Primero, un poco de contexto.

A finales de noviembre, el medio chileno, El Mostrador, hizo público la noticia de que el Ejército de Chile habría accedido a la petición del Alemania de venderle 30 vehículos blindados de infantería Marder 1A3. Esto con el supuesto con el objetivo final de traspasárselos a Ucrania en su esfuerzo de guerra contra las fuerzas invasoras rusas.

Ante el hallazgo de esta supuesta venta, El Mostrador consultó a las autoridades pertinentes. Por su parte, el Ejército de Chile, propietario de los blindados, indico: «(los) temas de compra, ventas, contratos, los hace el Ministerio de Defensa. Por lo tanto, al Ejército no le corresponde referirse al respecto».

La cartera de Defensa, en tanto, se pronunció tajantemente indicando: «lo referido a las capacidades estratégicas es materia reservada».

No sólo eso, ante la creciente presión de algunos sectores, el Ministro de Relaciones Exteriores, Alberto Van Klaveren, descartó el viernes 21 de noviembre en un improvisado punto de prensa que Chile se involucraría de alguna forma en un conflicto armado externo. Si bien indicó que no se podía referir a la compra venta específica de elementos bélicos, recalcó que la legislación chilena: «impide proveer de armas a países que están en conflicto activo. En consecuencia, ninguna operación puede infringir esa norma general».

Adicionalmente, el jefe de la cartera internacional remarcó: «No es posible imaginar la venta de armamento a Ucrania, por mucho que nosotros, desde el punto de vista político, tenemos una posición de condena total a lo que ha sido la invasión de Ucrania».

Sin confirmación ni refutación, la duda persiste dado al secretismo propio en materias de defensa. Ahora, indistintamente de la supuesta transacción, cabe preguntarse, ¿Qué sustenta esta idea de que Chile estaría vendiendo estos blindados con la intención última de apoyar la defensa ucraniana?

El origen de esta presunta trama internacional yace en el programa alemán de ayuda militar a Kiev denominado Ringstauch (intercambio de equipamiento militar en español). Iniciado desde el comienzo de la invasión rusa en febrero de 2022, esta iniciativa provee a la administración de Volodomir Zelennski de distintos tipos de armamentos, incluido los polémicos blindados Marder 1A3. No obstante, la capacidad de Rheinmetall (el fabricante de los blindados) de producir estos vehículos no se condice con las urgencias de defensa de Ucrania. Es por este motivo que se especula que el potencial destino de los Marder 1A3 chilenos sea el frente ucraniano tras una previa modernización en tierras germanas.

¿Qué gana Alemania con esto? Simple, la firme convicción de que si Ucrania cae, la guerra con Rusia (y sus aliados) sería prácticamente inevitable dado al ya indiscutido expansionismo territorial de Vladimir Putin.

Ahora, ¿Qué gana Chile con esto? Como se comentó anteriormente, esta supuesta compra venta es parte de un programa de intercambio de equipamiento militar. ¿Qué recibe el país sudamericano a cambio? Aparentemente, como consignó El Mostrador en su investigación, la permutación sería por armamento de defensa anti aérea. Ello en respuesta a las recientes adquisiciones de armamento aéreo de los países vecinos. A saber: 24 cazas F-16 por parte de Argentina, 12 cazas F-16 (modelo Block 70, la versión más moderna) por parte de Perú, y una cantidad indeterminada de drones iraníes Shahed por parte de Bolivia (los mismos drones que utiliza Rusia para atacar a Ucrania).

Bajo este escenario de rearmamentos y de históricas hipótesis vecinales de conflicto, tendría lógica bajo una óptica militar realizar este intercambio con la potencia germana.

Cierto o no todo esto, la pregunta final es la siguiente, ¿marca alguna diferencia el envío de 30 blindados medianamente obsoletos a una guerra que diariamente consume cerca de mil vidas y un centenar vehículos de combate? La evidencia sugiere que no. Por tanto, en caso de concretarse esta transacción, el foco mediático debería centrarse en lo que Chile obtiene a cambio (y sus beneficios estratégicos) y no en el destino final de los blindados.


*Imagen de cabecera propiedad del Ministerio de Defensa de Chile.

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