Amigo-Enemigo: Una mirada al Plebiscito desde Carl Schmitt

Por GASTÓN ALVEAR G.

Cientista Político, Universidad Diego Portales

Candidato a Magíster en Ciencia Política Comparada, FLACSO-Ecuador


*Publicado originalmente en Revista Poll.

*Para entender con más detalle el concepto de Amigo-Enemigo, revisa siguiente artículo de Gastón pinchando Aquí.


Un concepto clásico dentro de la teoría política es la relación amigo-enemigo de Carl Schmitt, en la que se entiende que existe un “otro”, un ser distinto, diferente y extraño a mi grupo. Dentro de esta lógica, la necesidad de un conflicto es imperativa con la finalidad de oponerse o exterminar a ese “otro”, puesto que está en juego la propia supervivencia o la identidad.

El autor alemán define a lo anterior como lo Político. Esto nos lleva a pensar en ciertas actitudes y comportamientos que han tomado varios grupos sociales en nuestra región, por ejemplo, algunos grupos dentro de “Black Lives Matter” o sus contradictores “Blue Lives Matter” en los Estados Unidos, o bien los más acérrimos adherentes del Apruebo y del Rechazo en Chile respecto la creación de una nueva Constitución. Si estos grupos y sus miradas fundamentalistas, se hacen más fuertes pueden ser perjudiciales para nuestras democracias. Esta columna pretende ser un análisis para entender el proceso que se está viviendo en Chile.

Para ello es importante considerar tres antecedentes. El primero es que cuando se hablaba del sistema político de Chile, siempre se venía a la cabeza el concepto de “negociación” y “pactos” entre las dos coaliciones políticas más importantes desde el regreso de la democracia. Una de ellas es la “Concertación por la Democracia”, luego “Nueva Mayoría” que aglutina partidos de centro e izquierda. La otra, la “Alianza por Chile”, actualmente llamada “Chile Vamos” que tiene en sus filas a los partidos de centro derecha y la derecha tradicional.

No se podría concebir el concepto de “lo Político” de  Schmitt durante ese periodo de pactos, ya que entre ambas coaliciones no se podían eliminar una a la otra, ya que se veían como adversarios políticos y no necesariamente como enemigos. A esto le sumamos el factor sistema binominal, que generaba un empate técnico entre ambas coaliciones en el congreso nacional, creando una estabilidad democrática y de gobernabilidad por un aproximado de 20 años. Ahora bien, esos eran tiempos sin el advenimiento de las redes sociales, un contexto geopolítico más estable y una sociedad relativamente más apaciguada.

En segundo lugar, se encuentra la reforma electoral del 2017 que eliminó el sistema binominal y propició el surgimiento del Frente Amplio como la tercera coalición política del país. Para ese año, el uso de redes sociales ya era masivo en gran parte de la población y la fragmentación se empezó a hacer sentir.

El tercer antecedente tiene relación con el bajo nivel de confianza en el sistema de partidos e instituciones políticas del país que ha estado experimentando en los últimos años. Fenómeno que no es ajeno a las democracias de la región y del mundo en la actualidad, que enfrenta la mayor crisis de credibilidad en treinta años.

Estos antecedentes nos llevan a la situación actual, en la cual no es difícil encontrar en la calle o en redes sociales diversas maneras de expresión respecto a los dos movimientos del plebiscito de octubre. Dentro de estas posiciones, hay grupos ciertamente extremistas. Por un lado, desde el movimiento por el Rechazo distinguimos a diversos grupos de extrema derecha, que han realizado actos de violencia y se muestran con agresividad en redes sociales. En contraposición, están los adherentes y grupos del Apruebo, que miran con desmedro a los moderados que hablan de reformas o a quienes adhieren al Rechazo. Ambos bandos “enemigos” se parecen en que vilifican a quienes no comparten sus posturas ideológicas.

La situación actual se encuadra en la lógica planteada por Schmitt: los grupos, aunque posiblemente minoritarios todavía, ven al otro como su enemigo… el cual debería ser anulado o destruido. Dentro de un contexto pre-Constitucional, se interpreta que la existencia de una posición amenaza la posición o presencia del otro dentro en el panorama político y dentro de lo que ellos conciben debería ser el futuro del país.

Se está generando un fenómeno donde la participación social se estructura en nuevas formas, el papel de los partidos políticos se ha visto disminuido en ser los intermediarios entre la sociedad civil. Este escenario plantea una situación en la que cada vez hay más cabida a movimientos radicales, lo que ciertamente podría ser perjudicial para la supervivencia de la democracia.

¿Se viene una época de la confrontación política total? La sociedad debe entender que existe ese “otro” pero ese otro es alguien con quien debemos convivir, porque sí se mantiene la lógica de confrontación total puede ser perjudicial a mediano plazo como la historia ha demostrado tantas veces con anterioridad. Los grados de polarización futura son difíciles de discernir, pero si el sistema político no incorpora las demandas ciudadanas la probabilidad de conflicto aumenta.

La existencia del conflicto en lo político es necesaria y es parte del proceso democrático. Las divergencias y contradicciones en Chile pueden ser deseables porque pueden llevar a los cambios que requiere la población. Pero como una externalidad se observa la radicalización. El querer imponer ideales a través de diversas formas -no todas democráticas-, genera preocupación y abre la posibilidad de surgimiento de nuevos movimientos radicales y candidatos que representen estas tendencias extremistas.

Teniendo presente el escenario descrito, los partidos políticos y la élite económica del país deberían trabajar para reformular su posición ante los cambios que desean los chilenos. Si se mantiene una lógica de bloqueo, seguirá creciendo el apoyo y aceptación de los grupos ideológicos más extremistas que potenciarán la relación amigo-enemigo de Schmitt, con resultados que serán negativos para la democracia. La política, las necesidades y los partidos deben evolucionar e ir adaptándose a la sociedad contemporánea.

Lo que pasa en Chile hoy, será un referente para toda la región mañana.


*Imagen de cabecera de propiedad EMOL.

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