Partido Demócrata Cristiano ¿En la Búsqueda del Centro?

Por GASTÓN ALVEAR

Cientista Político, Universidad Diego Portales


Uno de los grandes objetivos del Partido Demócrata Cristiano de Chile ha sido la búsqueda de una posición de liderazgo dentro del sistema de alianzas políticas del país. Sin embargo, al ser un partido de facciones muy marcadas, la pugna existente entre estas por asumir el poder central e influir en la política nacional ha obstaculizado que la DC alcance, en la práctica, dicha posición de liderazgo. Entre estas facciones encontramos a: los militantes que tomaron como bastión la idea de ser un partido de centro; otros que son de vanguardia, más cercanos a la centro izquierda; y otro sector de carácter más conservador y que coquetea con la idea de formar un conglomerado de centro derecha, tal como la DCU en Alemania.

Estas pugnas no han hecho sino debilitar, en lugar de fortalecer la posición de la DC en el escenario político nacional, frente a lo cual surge la pregunta: ¿Es necesaria la existencia de un partido de centro y, en particular, de un partido Demócrata Cristiano?

En los últimos meses hemos visto cómo algunos congresistas de la DC han apoyado gran parte de las ideas de legislar propuestas del Ejecutivo, al tiempo que mantienen posturas críticas frente a algunos personeros de gobierno, como sucedió notablemente al solicitar la renuncia del Subsecretario Luis Castillo por su vinculación al caso Frei. Estas dos formas de actuar, que se pueden considerar paradójicas desde el punto de vista del ciudadano, son parte de la práctica normal desde la cúpula del PDC.

Lo primero que debemos hacer es definir por qué surgen los partidos de centro. Según Rovira (2014), la conceptualización ideológica de izquierda y derecha es antiética, con énfasis en la naturaleza de la desigualdad: para la derecha, el origen de la desigualdad social es natural, mientras que para la izquierda supone una elaboración social.

En este esquema bipolar, Briceño (2009) nos indica que podemos entender el Centro Político como la identificación partidaria o ideológica de quienes no se consideran de derecha o izquierda, o bien como el espacio político entre los extremos ya mencionados.   En consecuencia, podemos entender que existen dos fuerzas en conflicto constante (Izquierda – Derecha), siendo el centro una fuerza política moderadora entre ellas, configurándose como un foco de análisis ideológico ecléctico entre ambas posiciones antagónicas.

El PDC chileno, en tanto, tiene su origen histórico en un conjunto de jóvenes del Partido Conservador y en el grupo de estudio “Falange Nacional”, quienes, inspirados por la Doctrina Social de la Iglesia con bases en las Encíclicas Rerum Novarum y Quadragesimo Anno, fundan el Partido Demócrata Cristiano de Chile en 1957 (Freidernberg & Alcántara, 2003).

Sus fundamentos ideológicos provienen desde la base del pensamiento Humanista-Cristiano llamada “Comunidad de Hombres Libres” que corresponde a su visión social con una organización justa y solidaria. Desde el análisis de percepción ideológica sus militantes y autoridades políticas se identificaban con la centro izquierda (Freidernberg & Alcántara, 2003).

Este carácter de la DC se mantuvo, con ciertas modificaciones, hasta 1973. Sin embargo, luego de la dictadura y el retorno de la democracia en 1990, ocurrió un reordenamiento ideológico de los partidos tradicionales hacia un orden más pragmático y de toma de decisiones (Briceño, 2009), que afectó la política demócrata cristiana.

En este contexto, y con Aylwin liderando el inicio de la Transición, el PDC adquirió un papel central en la política chilena. Esto lo hizo volverse un partido negociador que se dedicó primordialmente a sacar proyectos y reformas rentables políticamente para su conglomerado, en desmedro de sus propios fundamentos ideológicos. Ello, sin embargo, causó la desafección del tradicional votante de centro que se sentía identificado precisamente con dichos fundamentos[1].

Actualmente, producto del fracaso de la candidatura presidencial de Carolina Goic en 2017 (quien obtuvo la quinta posición, con sólo el 5,88%[2] de los votos), sumado al descenso en el número de escaños obtenidos en la Cámara de Diputados, comenzaron tiempos complicados para el PDC[3].

En ese sentido, la Democracia podría apostar, desde mi perspectiva, a los siguientes escenarios para sobrevivir:

  • Realizar un Congreso Ideológico para establecer una posición clara a futuro, para volver a encantar por igual a sus militantes históricos y no reinscritos.
  • Fortalecer al partido en regiones y potenciar su autonomía local.  
  • Mantenerse como un partido bisagra que se dedique a la negociación entre partidos para sacar adelante proyectos de ley, puesto que sus congresistas cuentan con la confianza entre sus pares en las diversas instituciones políticas[4] para poder llegar a acuerdos.

El primer punto corresponde a una propuesta a mediano y largo plazo, ya que consistente en la preparación y formación política para sus militantes, entregándoles herramientas ideológicas para obtener un análisis más contemporáneo de la realidad que vive el país, realizando una serie de congresos ideológicos tanto a nivel central como regional.

En cuanto al segundo punto, expongo que deben potenciar el partido a nivel regional, dándole más cabida y autonomía a estos territorios, puesto que, de acuerdo con los datos electorales de las elecciones de 2017, en varias regiones los candidatos a diputados en su conjunto superaban la votación de su candidata partidaria.

En el último punto, el partido deberá mantener su situación actual, que corresponde a la crítica de sus partidos aliados, la lógica corresponde a mantener sus figuras caudillistas y personalistas históricas en las instituciones políticas para marcar presencia y realizar cambios desde adentro, por ejemplo, sus congresistas que llevan varios períodos tienen la confianza de sus pares de todo el espectro ideológico, que sería beneficioso a la hora de negociar un proyecto de ley.

En síntesis, y respondiendo a la interrogante inicial, parece necesario para nuestro sistema político actual la existencia de un partido de centro que pueda ser el puente moderador entre los conglomerados de distinto espectro ideológico, y/o que tenga la capacidad de reunir los votos necesarios para que el proceso legislativo sea exitoso. Sin embargo, en este momento, en el que parece existir una fuerte polarización ideológica de la política chilena, la influencia de los partidos que pueden realizar tales labores, como el Partido Regionalista Independiente (PRI), Evópoli, el Partido Radical (PR), y la propia DC, es escasa.

La existencia y mantención del PDC va a depender de sus decisiones como partido, en la medida en que la colectividad pueda tener claro cuál es su objetivo y misión para el futuro, entendiendo que la lógica de la política cambia y, por ende, también su electorado, renovando su forma de hacer política. 

Referencias

Briceño, R. (2009). El redimensionamiento del centro político en Chile (1990-20059. En P. Navia, M. Morales, & R. Briceño, El Genoma Electoral Chileno (págs. 187-210). Santiago: UDP.

Freidernberg, F., & Alcántara, M. (2003). Partidos políticos de América Latina: Cono Sur. Mexico D.F: FCE.

Rovira Kaltwasser, C. (2014). La derecha en América Latina y su lucha contra la adversidad. Nueva Sociedad 254, 34-45.


[1] No confundir con la teoría del votante mediano de A. Downs. 

[2] Fuente: Servel Histórico, link: https://historico.servel.cl/servel/app/index.php?r=EleccionesGenerico&id=187

[3] Nota del autor: No puedo dejar pasar el hecho que fueron sus propios militantes en los noventa quienes impulsaron el trabajo de coalición como fue Edgardo Boeninger, sabiendo que un partido no sobreviviría si no se unía a una coalición. 

[4] Se entiende como Institución Política: Ministerios, Congreso, Servicios Públicos, etc. 


*Imagen de cabecera propiedad de EMOL.

Un pensamiento en “Partido Demócrata Cristiano ¿En la Búsqueda del Centro?”

  1. Asi, en 1969, se separo un grupo que formo el partido Movimiento de Accion Popular Unitaria (MAPU). Lo propio ocurriria en 1971 cuando el sector llamado «tercerismo» del Partido Democrata Cristiano reacciona ante el avance de las posiciones de derecha en la colectividad, fundando el Partido Izquierda Cristiana (IC). Ambas agrupaciones terminarian por formar parte de la coalicion izquierdista de entonces, la Unidad Popular .

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