Derribando el mito del nazismo de izquierda. Parte I: ¿Por qué volvemos a esta pregunta?

Por NICOLÁS CAMINO

Licenciado en Historia, Pontificia Universidad Católica de Chile

MA en Historia, University College London


Cualquiera que utilice redes sociales se ve día a día enfrentado a un sinnúmero de comentarios y opiniones vertidas a través de miles de posteos. Sin embargo, si hay algo que abunda en estas redes es la mentira (también mal llamada ‘posverdad’) y las noticias falsas. En este sentido, con el auge de los populismos y el surgimiento de partidos y candidatos cripto-fascistas, me ha tocado encontrarme con uno de los más habituales recursos de algunos partidarios de esa curiosa e insostenible mezcla de libertarianismo y nacionalismo denominada la alt-right: declarar que el nazismo es de izquierda.

¿Por qué ha vuelto esta disputa, siendo que parece tan lejana? En el excelente libro “The Peculiarities of German History”, sus autores hacen un punto interesante: cada vez que hay debacle en los principios que rigen a la sociedad occidental, cada vez que aparece una amenaza, tendemos a medir esto en comparación al régimen Nazi. Tras 1945, se convirtió en la vara con la cual medimos los peligros para nuestra sociedad, por lo que instantáneamente se intenta achacar dicha medida de mal a los adversarios políticos. No sólo sucede que han aumentado los movimientos proto-fascistas en el mundo (que en Chile aparecen bajo grupos como el Movimiento Social Patriota), sino que gran parte de la sociedad (y en especial los liberales) ven cómo muchos de los consensos políticos que habíamos alcanzado se han caído. El 2001 trajo el fin del fin de la historia (ese propuesto y después negado por Francis Fukuyama), y el 2008 quebró la fe en la economía. Si bien ha pasado más de una década, la amenaza de los populismos (síntoma de la acumulación de malestar desde los dos eventos mencionados anteriormente) ha llevado a la sociedad a la incertidumbre. Y junto con ello a la necesidad de medir aquella sombra que se cierne sobre nosotros con la medida con la cual comparamos los peligros: el nazismo.

Ahora bien, volviendo a la pregunta central de este trabajo ¿eran los nazis de izquierda? La respuesta es extremadamente simple: no, no lo eran. Ni remotamente.

El primer argumento que ocupan mucho se refiere al nombre del partido: Nationalsozialistische Deutsche Arbeiterpartei, algo así como “Partido Nacionalsocialista de los Trabajadores Alemanes”. Toda aquella persona que crea que por tener “socialista” en el nombre, debe también considerar a Corea del Norte una república, la mayoría de los países del Pacto de Varsovia unas democracias, y ¿por qué no? que el queso de cabeza es un lácteo. El punto es el siguiente: que algo se llame de cierta manera, especialmente en política, no significa que lo sea. El partido Nazi tomó el concepto de socialismo como una forma de ilustrar que era abiertamente antiliberal y así arrastrar los votos de aquellos sectores descontentos y postergados durante la República de Weimar.

Este uso de “lo socialista” con el fin de llamar a un grupo más amplio de los votantes alemanes se puede notar en las contradicciones entre el programa de 25 puntos, propuesto en 1920, al adoptarse en nombre de Nacionalsocialistas. Al leerlo, aparecen una serie de medidas económicas relacionadas con la nacionalización de diversos sectores, el justo reparto de los ingresos, expropiación de tierras, entre otras medidas. Sin embargo ¿fueron realizados dichos planes? No, pues tal como veremos en la próxima columna, la economía alemana no era -como muchos aún plantean- socialista, sino que se trataba del “capitalismo de cárteles”, del cual hablaremos la próxima semana. El nacionalsocialismo abandonó rápidamente dichas ideas, en favor de algunas que perpetuaran el modelo económico presente en Alemania desde su unificación. El punto central que quiero hacer aquí es que los nazis (nombre considerado derogatorio jamás utilizado por ellos, pero sí por los grupos antinazis) utilizaron muchos elementos discursivos para poder llamar a la clase obrera a votar, por lo que incluir el término “socialista” en el nombre del partido, era una buena estrategia de “marketing”.

Sólo para que no parezca que dejo el punto de la economía colgando, un dato importante que demuestra lo que digo: entre 1935 y 1937 el Commerz– und Privatbank (“Banco Comercial y Privado”) y el Deutsche Bank und Disconto-Gesellschaft (“Banco Alemán y Sociedad Disconto”) fueron privatizados a través de la venta de acciones. Y no son los únicos casos: existió un proceso importante de reprivatización de la banca comercial. Pero tal como mencioné: la próxima semana lo revisaremos con mayor detenimiento.


*Imagen de cabecera propiedad de Rpp.

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