Derrota con sabor a pisco

Por PATRICIO LE CERF V.

Licenciado en Historia y Magíster en Ciencia Política con Mención en Relaciones Internacionales

Pontificia Universidad Católica de Chile


Lima, 4 de marzo. Tras una anticipada reunión entre el ministro de agricultura, Antonio Walker, con su homólogo peruano, Gustavo Mostajo, se anunciaba a los medios que las autoridades del país vecino rechazaron de plano una alternativa de “tregua” para dirimir la ya larga “guerra comercial” que atraviesan Chile y Perú por la denominación de origen del pisco en mercados internacionales.

Dicho evento supuso un nuevo y duro revés para los productores nacionales, quienes en diciembre, y tras nueve años de litigio, presenciaron como el Consejo de Apelaciones de Propiedad Intelectual de la India le entregaba los derechos exclusivos sobre la denominación de origen a sus pares peruanos, acogiendo el argumento de que la palabra “pisco” constituye la denominación utilizada para referirse a un valle, un río, un puerto y una ciudad ubicada en la costa meridional del país andino desde tiempos coloniales. De esta manera, la industria chilena sólo podría utilizar el término “agua ardiente de uva” para comercializar la popular bebida alcohólica en territorio indio.

Si bien ante el desfavorable fallo, el ministro de economía, José Valente, afirmaba enérgicamente, “Chile no ha perdido nada. El pisco chileno debiera poder venderse sin ningún problema en la India”, este no logró mitigar el descontento de la Asociación de Productores de Pisco de Chile (APPAG) que recalcaba, “Nos cierran en nuestra cara la posibilidad de acceder a un atractivo mercado emergente, con buenas perspectivas de crecimiento”. Comprendiendo que la población de la India es de 1.300 millones de habitantes, no es de sorprender la frustración de este gremio. Fue por ello que se recurrió a la salomónica estrategia comercial-diplomática de establecer una “tregua” consistente en reconocer conjuntamente la denominación de origen, apelando en todo momento a la innecesaria competencia entre los únicos productores de pisco del mundo. Al no haber acuerdo, sigue vigente la prohibición de publicitar y distribuir la denominación de “pisco”, marcando con ello un alarmante precedente para futuras aperturas comerciales de este popular destilado en nuevos mercados extranjeros.

Después de esta larga narración de acontecimientos, usted lector muy probablemente se estará preguntando, ¿qué importancia supone este asunto fuera del campo estrictamente comercial? ¿En qué me afecta como consumidor tal resolución dictada en tierras tan lejanas y ajenas a mi realidad? En la práctica, en nada; no obstante, como chilenos deberíamos estar profundamente consternados, puesto que tal restricción atenta directamente contra uno de los aspectos que tanto la historia como el folclore consideran determinante al momento de definir la “cultura chilena”. ¿O no será más bien que el arraigo del pisco en Chile responde puramente a la sugestión publicitaria que por décadas ha dominado los medios de comunicación? Si nos basamos estrictamente en la cobertura y discusión que generó todo el litigio en la prensa y redes sociales, pareciera ser que tal apego no es ni tal real ni tan profundo.

¿A qué respondería esta aparente falta de interés y compromiso de los chilenos con una de sus bebidas alcohólicas más icónica y consumida a nivel nacional? A simple vista, podría argumentarse que la agitada contingencia nacional e internacional, marcada por desastres naturales, manifestaciones feministas y la crisis venezolana, opacó totalmente a la materia en discusión debido a su inmediatez y alta relevancia político-social. No obstante, la realidad es mucha más compleja que esta; siendo la razón de fondo un complejo compendio de factores materiales, geográficos e idiosincráticos que se escapan del enfoque original de esta columna. Lo importante aquí es que Chile no sólo perdió la denominación de origen de un producto altamente consumido por su población, sino que además fue doblemente derrotado por su país vecino, el cual desde el principio concibió este asunto de carácter nacional con mucha seriedad y celo (similar a como lo hizo Francia con la denominación de origen de “champagne”).

¿Pudo haberse evitado la perdida de la denominación de origen si la sociedad chilena plena (gobierno, empresarios, medios y ciudadanía) hubiera actuado de manera activa y concertada? Probablemente sí, o por lo menos considero que se hubiera discutido algún otro tipo de salida a la disputa. Teniendo en cuenta que todavía se encuentra en curso el litigio por la denominación de origen del pisco entre ambos países en Tailandia, aún existe la posibilidad de volcarse en defensa de esta popular bebida que, hasta no hace mucho, una reconocida marca del rubro publicitaba nada menos como “Puro Chile”; aunque considerando el precedente dado en la India, las probabilidades de reivindicar la situación son poco optimistas.

Estimado lector, con esta opinión no busco en ningún caso esbozar algún tipo de boicot al pisco peruano, ni mucho menos promover un discurso nacionalista xenofóbico alrededor de un producto de consumo cotidiano. En su lugar, propongo una reflexión en torno a nuestra propia cultura identitaria, invitándolo a valorar y cuestionar qué tan reales son nuestros referentes y emblemas cuando estos se ven amenazados o puestos en entredicho fuera de nuestras fronteras. ¿Qué es lo “nuestro”? y ¿hasta qué punto estamos dispuestos a llegar por lo que, por consenso e historia, consideramos como “propio”? Son preguntas que se repiten cada vez más en este mundo más y más conectado y homogéneo. 


*Imagen de cabecera propiedad de Timetoast.

4 comentarios sobre “Derrota con sabor a pisco”

  1. Ese es el problema. que los chilenos no tienen identidad porque sencillamente se avergüenzan de sus orígenes (llámense indígenas), es por eso que copian e intentan apropiarse de otras expresiones culturales para darse identidad, lo peor de todo es que no solo lo saben ellos mismos si no es reconocida su falta de originalidad fuera de sus fronteras, en cuanto al pisco porque no ponerle otro nombre a la bebida que producen si es diferente al pisco original (Perú) y no hacer el ridículo internacional cambiándole de nombre a todo un pueblo para apropiarse burdamente de algo ajeno.

    1. Como muy bien indicas, la identidad/idiosincrasia chilena (en sentido general) peca de ser muy frágil, por no decir endofóbica; situación que explicaría la presente derrota comercial-diplomática que desde un principio Chile, de acuerdo a su propia narrativa cultural, tuvo que haber adoptado como una materia de primer orden. Espero que este precedente sirva como un latente llamado de atención para que se valore, promueva y reivindique aspectos que por tradición se ha considerado como «propio».

      Gracias por visitar y comentar en nuestra página.

    2. realmente es difícil sostener que el pisco sea de origen exclusivamente peruano, ya que hay registros muy antiguos de producción de una bebida llamada pisco en Chile, casi en simultáneo con los primeros registros de producción de pisco en el Perú y por eso el asunto no es tan simple como que un país le copió al otro…

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