El SIMCE en la realidad chilena: ¿Contradicción u oportunidad para la calidad de la educación?

Por FRANCISCO ROMERO P.

Licenciado en Historia, Pontificia Universidad Católica de Chile

Profesor de Historia y Ciencias Sociales, Universidad Diego Portales


Un debate que ha sido importante en las últimas décadas en torno al sistema educativo es el relacionado a las pruebas estandarizadas para medir la calidad de la educación en Chile, teniendo al SIMCE como una de sus mayores expresiones a nivel técnico y también mediático. El norte que siempre ha tenido presente este sistema es medir, evaluar y asegurar la calidad de la educación en distintos niveles  y en todos los establecimientos educacionales.

Esta prueba es parte del discurso estatal que va en pos del mejoramiento de la calidad y equidad educativa, el cual ha sido persistentemente cuestionado por diversos actores del proceso educativo (estudiantes, profesores, académicos), quienes han señalado el carácter restrictivo de las habilidades  evaluadas en esta prueba (al igual como se ha señalado en la PSU para acceder al sistema de educación superior) y el matiz segregador a nivel social, que arroja siempre una brecha enorme entre colegios de realidades sociales dispares, como lo observamos en los resultados entregados este año en el SIMCE que muestra diferencias de más de 50 puntos entre los estratos más y más bajos en las pruebas de lectura y matemáticas[1], a pesar de los avances que puedan destacarse por parte de las autoridades. A esto le podemos añadir el ingrediente de la estandarización de la misma evaluación que no mira la heterogeneidad de la sociedad, categorizando de acuerdo a criterios únicos e inmanentes[2]. Esta situación trató de subsanarse con la creación de la Agencia de Calidad de la Educación en 2011 dentro de la ley de aseguramiento de la calidad, que pretendía hacer más eficiente los esfuerzos del Estado en la medición y promoción de la calidad educativa en Chile[3], estando el SIMCE dentro del funcionamiento de este organismo.

Avanzando un poco más en los años, un tema relevante en los primeros momentos del segundo gobierno de Michelle Bachelet fue la mediatizada reforma educacional, que entre otros temas, se tomó la calidad educativa, tratando de promover una visión más integral basada en la creación de contextos escolares que mejoren las prácticas pedagógicas y los procesos de aprendizaje como lo vemos en la cuenta pública del ministerio de educación del 2015[4]. Dentro de este proyecto, se promulgó un plan educativo del año 2016 al 2020, que pretende disminuir el sesgo de estandarización en que se encuentra el SIMCE, disminuyendo la carga de pruebas en los distintos niveles, realizando análisis más integrales por distintas áreas del currículum escolar y también tomando variantes no tomadas en cuenta anteriormente como género[5]. En este ámbito, la misma agencia de calidad de la educación recalca en este nuevo sistema de medición una visión más comunitaria en concordancia con las necesidades educativas de los centros educacionales, fomentando además aprendizajes que vayan más allá del ámbito academicista en el cual pueden encerrarse las evaluaciones ya tradicionales del sistema educativo[6].

Sin embargo,  todavía está presente la visión y práctica subsidiaria del Estado chileno, que con el SIMCE pretende orientar la demanda de los establecimientos educacionales dando un panorama de los resultados obtenidos, operando a partir de eso la focalización de recursos, especificando recursos a los colegios con peores resultados, acompañando su proceso de mejoramiento (incluso esta acción la toman organismos privados como las ATE), evaluando permanentemente estas acciones para enfrentar mejor el SIMCE[7], además profundizando la segregación con la metodología de ordenación de los establecimientos educacionales, (que es parte del consejo nacional de educación) que castiga a aquellos colegios con malos resultados incluso con el cierre de ellos, no atendiendo mayormente los contextos socio-económico-culturales de Chile[8]. En resumen, tendríamos medidas que potencialmente estrecharían diversos proyectos educativos, ciñéndose a la evaluación restrictiva en las materias propias del SIMCE (Lenguaje, Matemáticas, Historia y Ciencias), enfocándose sólo a tener un mejor resultado.

Además de la vorágine propia de esta prueba en la educación nacional, puede agregarse la tendencia internacional que también mira a la estandarización como elemento clave para medir la calidad educativa, siendo la prueba PISA (programme for international student Assessment) el componente que se ha juzgado como idóneo para estos efectos según la OCDE. Esta prueba muestra a los llamados tigres asiáticos (Hong Kong, Taiwán, Singapur) como los países con mejores resultados. Sin embargo, ¿Podemos comparar nuestra realidad educacional con la de estas naciones? ¿Pueden ser un modelo a seguir de acuerdo a nuestras realidades y desafíos a nivel educacional?

Entonces, el desafío para esta realidad, está en el mismo ejercicio docente, en el cual el educador está al frente  del Estado y los propios principios del establecimiento en donde trabaja, que le promueven una educación integral y con múltiples perspectivas teniendo al estudiante como protagonista mismo de su aprendizaje, y al mismo tiempo debe estar atento al requerimiento oficial e institucional que lo presiona permanentemente al logro de resultados idóneos para los sistemas de calidad. Por otro lado, debemos preguntarnos cuál es la responsabilidad de la misma sociedad civil en la incidencia de políticas públicas que puedan hacer efectivas las demandas de una educación que miré al desarrollo de la persona en su calidad de ciudadano más que a la simple acumulación de resultados esperados.


[1] http://archivos.agenciaeducacion.cl/PPT_Conferencia_ER_2017_web_3.pdf

[2] Revista Docencia (2003)“Los sistemas estandarizados de medición: tema en debate”

[3] https://www.leychile.cl/Navegar?idNorma=1028635

[4] http://sitios.mineduc.cl/Cuenta%20P/files/assets/basic-html/page-8.html#

[5] https://www.agenciaeducacion.cl/evaluaciones/que-es-el-simce/

[6] http://archivos.agenciaeducacion.cl/Sistema_Nacional_de_Evaluacion_17abr.pdf

[7] Revista Docencia (2009). Los saberes en la ecuela. Análisis de la renovación disciplinaria en la reforma curricular 1996-2002. Santiago de Chile: Universitaria

[8] http://www.cned.cl/metodologia-de-ordenacion-de-los-establecimientos-educacionales


*Imagen de cabecera propiedad de Educandojuntos.cl.

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