Reseña crítica de Interstellar (Christopher Nolan, 2014): El lugar de la ciencia en medio de la incertidumbre contemporánea global.

Por JORGE MUJICA U.

Licenciado y Magíster en Historia

Pontificia Universidad Católica de Chile


El miércoles 10 de abril de 2019 se transformó en un día histórico para la ciencia. Los científicos y científicas del proyecto Event Horizon Telescope, liderados por la astrofísica Katie Bouman, presentaron por primera vez una fotografía de un agujero negro, obteniendo la más reciente y contundente confirmación de la existencia de estos cuerpos celestes. Cinco años atrás, en 2014, se estrenó Interestelar, obra de ciencia ficción que se ganó los elogios por la representación realista y ajustada a los conocimientos científicos que realizó de diversos fenómenos astrofísicos, siendo la más destacada de entre ellas la que realizó del agujero negro Gargantúa. Sin embargo, a pesar del entusiasmo generalizado por el logro del Event Horizon Telescope, la fuerza que han cobrado numerosos movimientos conspiracionistas y anticientíficos, como el terraplanismo, los grupos antivacunas, y los negacionistas del cambio climático, preocupa a la mayor parte de los científicos. En este contexto, resulta interesante volver a visitar la producción cinematográfica dirigida por Christopher Nolan, en un contexto donde la ciencia es interpelada constantemente frente a las amenazas globales, especialmente el Cambio Climático, que contribuyen a generar un clima de incertidumbre en el que florecen los movimientos anticientíficos.

Sinopsis:

La trama de Interestelar se sitúa en lo que, aparentemente, es un futuro cercano, en el cual la Tierra se ve afectada por una serie de eventos climáticos y biológicos catastróficos que hacen más difícil la vida para la humanidad y los seres vivos. En este contexto, el piloto e ingeniero Joseph Cooper (Matthew McConaughey), es reclutado por el Dr. John Brandt (Michael Caine), director de la NASA, para encabezar una misión especial que podría representar la última esperanza de la humanidad para evitar la extinción. Así, se une a la Dra. Amelia Brandt (Anne Hathaway) – bióloga, hija del Dr. Brandt-, el Dr. Romilly (David Gyasi) -físico-, el Dr. Doyle (Wes Bentley) -geógrafo-, y a los robots asistentes TARS (Bill Irwin) y CASE (Josh Stewart), para pilotar la Endurance en un viaje que los llevará a través de agujeros de gusano, planetas extrasolares y un agujero negro, con el objetivo de encontrar un nuevo hábitat para la vida terrestre. Todo esto mientras Cooper, preocupado por los efectos temporales del viaje interestelar, intenta mantener la relación con su amada hija, Murphy (Mackenzie Foy; Jessica Chastain; Ellen Burstyn).

Análisis cinematográfico:

Como ha sido recurrente en la carrera de Christopher Nolan, Interestelar fue objeto de una gran cantidad de atención mediática antes y después de su estreno. Entre los adeptos a las películas de Ciencia Ficción, el debate sobre el lugar de Interestelar entre los clásicos del género, como 2001: Odisea del Espacio (1968) o Blade Runner (1982) comenzó casi inmediatamente después de que el filme comenzó a ser exhibido. La recepción crítica fue, en general, favorable, aunque menos calurosa que la de otras obras de la cinematografía nolaniana; el conocido portal norteamericano rottentomatoes.com le otorga un 72% de aprobación, de un total de 341 críticas analizadas (la aprobación de la audiencia es ostensiblemente mayor, un 85%). Además, obtuvo nominaciones a los Premios Óscar de 2014 en las categorías de mejor banda sonora, mejor sonido, mejor diseño de producción, y mejores efectos visuales, recibiendo el galardón en esta última.

Consecuentemente, los aspectos mejor evaluados del filme han sido aquellos ligados al apartado visual, en el que destacan el diseño de producción, los efectos visuales y la fotografía que no solo dotan al filme de elegancia y detalle, sino que contribuyen a la sensación de “realismo” presente en la mayor parte del filme. Los prodigios visuales de la película alcanzan sus cotas máximas en los momentos más “espaciales” de la historia: cuando la nave Endurance deja la Tierra y se aproxima a Saturno; cuando atraviesan el agujero de gusano y llegan a un sistema estelar ubicado en una galaxia distinta; y cuando la descontrolada nave cae en la región de influencia de Gargantúa, el agujero negro supermasivo. Sin embargo, en general, nos encontramos ante una obra sumamente hermosa al ojo.

Destacan, también, la edición de sonido y la música de Hans Zimmer, -aunque a veces esta última puede sonar desproporcionadamente fuerte-, y las sólidas actuaciones de Mackenzie Foy y Jessica Chastain como Murph, y de Matthew McConaughey como Cooper. En la vereda contraria, algunos de los puntos bajos de Interestelar son su guion algo flojo; su ritmo inconsistente, con momentos muy intensos, y otros en que la trama pareciera detenerse -especialmente en la mitad del filme, cuando entra en escena el personaje de Matt Damon-; así como ciertos agujeros argumentales que, de todos modos, no dañan la estructura principal del filme, siendo esta el paralelo entre el viaje físico -el viaje espacial a través del cosmos, que separa a padre e hija-, y el viaje emocional -en el que la separación física contribuye a reforzar el vínculo padre e hija-.

Precisamente este último punto, el paralelismo entre ambos viajes, y el lugar que ocupa la relación de Cooper y Murph en ellos, constituye el núcleo argumental del filme. En ese sentido, Interestelar es una película que trata tanto de la exploración del universo, como de la exploración de las relaciones humanas. Esto se desarrolla mucho mejor a través de la belleza visual del filme, que por medio de los pésimos diálogos de los personajes (la conversación entre la Dra. Brand y Cooper sobre la trascendencia del amor en las dimensiones espacio-temporales del universo se gana sobradamente el listón a lo peor de la película). Por eso, a ratos, Interestelar es una experiencia de contrastes, habiendo algunos momentos que pueden considerarse cumbres en la cinematografía de Ciencia Ficción, y otros que entran en la categoría de olvidables. Con todo, Interestelar logra sacar su historia adelante, gracias a la fuerza de sus momentos conmovedores, y de su estilizada presentación visual.

Interestelar: La ciencia frente a la incertidumbre contemporánea

Hay otro aspecto que merece un comentario aparte en una reseña de Interestelar. Si bien el núcleo dramático de la película gira en torno a la relación entre Murph y Cooper, uno de los aspectos que más obtuvo atención por parte de los medios fue el tema de la exactitud científica del filme. Christopher Nolan contó con la asesoría de Kip Thorne, uno de los físicos teóricos más reputados del mundo, con el objetivo explícito de hacer más realista y científica la película. El trabajo conjunto entre el equipo liderado por Thorne y el equipo de efectos visuales permitió que Interestelar representara, con mayor fidelidad que cualquier otra película de ciencia ficción hecha antes, muchas de las condiciones y consecuencias reales que implicaría un viaje espacial como el que se presenta en la película. El proceso por el cual se modeló Gargantúa no solo produjo la imagen más realista, hasta ese momento, de un agujero negro, sino que incluso produjo resultados científicos que fueron publicados en artículos académicos. Si bien hay desacuerdos y críticas respecto al grado de exactitud científica del filme (en la medida en que este, como todo obra de ficción, se toma licencias importantes en función de la narrativa), esta se trató de una característica peculiar de Interestelar que muchas personas alabaron, no pocas de ellas provenientes del propio mundo científico.

El objetivo primordial de retratar con la mayor exactitud científica posible el viaje interestelar fue el de elevar el drama asociado con la separación entre Cooper y Murph, haciéndolo más realista y, por ende, más cercano al espectador. Sin embargo, hay aspectos secundarios del filme que cobran una importancia que sus realizadores probablemente no consideraron mayor, dado que su objetivo estaba puesto en la travesía emocional de los protagonistas. Sin embargo, el hecho de que la película inicie en un futuro aparentemente cercano, donde la Tierra está siendo afectada por eventos que podrían asociarse a las consecuencias posibles del cambio climático global, es de lo más relevante en términos del contemporáneo del filme.

Una de las primeras escenas de Interestelar tiene lugar en la escuela de Murph. La hija de Cooper había protagonizado una pelea con un compañero a causa de un libro de texto que contenía imágenes del alunizaje y la exploración espacial del siglo XX. En la escena, la profesora de Murph cita a Cooper para discutir sobre el comportamiento de su hija, y señala, sobre el motivo de la pelea, que la carrera espacial de Estados Unidos había sido un simple engaño orquestado para hacer a los soviéticos malgastar sus recursos durante la Guerra Fría. Frente a la incredulidad de Cooper, la profesora señala la importancia de “evitar los excesos del siglo XX”, ante lo cual él responde que, de haber contado con un equipo de resonancia magnética (una máquina inventada a partir del progreso de la exploración espacial), su esposa estaría viva.

Tanto en este ejemplo concreto del filme, como en su intención de presentarse de manera fidedigna y “realista”, subyace un discurso de carácter político y moral a favor de la verdad de los hechos históricos y científicos, que se opone a la irracionalidad de los movimientos anticientíficos. Ello es relevante no sólo porque dichos movimientos pueden resultar peligrosos para la sociedad, sino porque además parecen estar viviendo un auge importante de la mano de la proliferación de las redes sociales, y de los grupos políticos radicales y extremistas que los utilizan a su favor. Los ejemplos más relevantes, en el último tiempo, son los de Donald Trump y Jair Bolsonaro, quienes se han manifestado, en repetidas ocasiones, en contra de los programas y los acuerdos internacionales diseñados para disminuir la emisión de gases de efecto invernadero y proteger los ecosistemas vitales del planeta. Además, gobiernos de derecha, como el de Mauricio Macri en Argentina, o el del propio Bolsonaro en Brasil; y gobiernos de izquierda, como el de Andrés Manuel López Obrador en México, han iniciado fuertes recortes presupuestarios contra la investigación científica.

Estos fenómenos han incrementado un clima de incertidumbre global, que se ha desarrollado desde fines de los años noventa, cuando resultó claro que el fin del a Guerra Fría no implicó, en absoluto, ni el fin de los conflictos globales, ni el inicio de la era de la Pax Americana, asegurada por la supervivencia de una única superpotencia y por la hegemonía del modelo liberal-capitalista en todo el orbe. Por el contrario, el recrudecimiento de la violencia en muchas partes del mundo, las crisis económicas globales (1998-1999; 2008), el auge del terrorismo, el ascenso de China, y el retorno de los campos de concentración en medio de la crisis migratoria, pronostican un futuro incierto. Sumado a eso, la advertencia cada más urgente de la irreversibilidad del cambio climático global por parte de científicos, organismos internacionales, ONGs, y activistas medioambientales, ha reemplazado a la antigua preocupación por la guerra atómica. En el imaginario del siglo XXI, el apocalipsis global será causado por el colapso ambiental, en lugar del invierno nuclear.

La producción de Interestelar es inseparable del desarrollo de este contexto histórico. A cinco años de su estreno no hemos visto sino agudizarse los elementos que constituyen esta incertidumbre global. Al margen de logros como el conseguido por el Event Horizon Telescope, o de la reactivación de la exploración espacial con el objetivo de llegar a Marte, sobre la ciencia y la investigación gran parte del peso que implica responder a los desafíos del mundo actual, especialmente del cambio climático. Todo ello mientras enfrenta sus problemáticas relaciones con la sociedad, con los gobiernos, y con sí misma. Al igual que Cooper, cuya misión es la de salvar a la humanidad y, al mismo tiempo, no perder su vínculo con Murph, la ciencia contemporánea enfrenta la dura tarea de “salvar a la Tierra” sin perder su posición dentro de la sociedad, ni su vínculo con ella.


*Imagen de cabecera propiedad de Warner Bros.

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